| Mongolia |
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Una de las cosas que primero atraen de Mongolia es el descubrimiento de la vida nómada. Aún hoy, a principios del siglo XXI, es uno de los pocos lugares en los que este tipo de vida continúa existiendo. Es un destino poco visitado, pero tiene muchísimo que ofrecer tanto en cuanto a paisajes y vida animal como lugares de interés histórico, además de una cultura fascinante. Fuera de la capital, Ulaan Baator y alguna otra ciudad importante, como Darham o Erdenet, los habitantes de Mongolia continúan viviendo en la forma tradicional, y la mayoría son nómadas o semi-nómadas que viven en sus gers (yurtas). Con una de las densidades de población más bajas del mundo, las vastos desiertos, grandes llanuras, lagos y montañas de Mongolia son el deleite de los amantes de los viajes de aventura. La mayor parte de los viajeros contratan un tour para moverse por el país. Los transportes son rudimentarios, a veces escasea el combustible, y las averías son frecuentes. Todo esto dificultan el viaje, sobre todo en invierno cuando las temperaturas alcanzan fácilmente los treinta grados bajo cero. La religión mayoritaria de Mongolia es el budismo tibetano, por lo que los lazos entre Mongolia y Tibet son profundos. Al menos una vez en su vida, cada fiel intenta visitar la ciudad sagrada de Lhasa. Antes de la llegada del comunismo en Mongolia había unos 110.000 lamas, viviendo en más de 700 monasterios. Pero tras la toma del poder por los comunistas muchos de ellos fueron arrestados y enviados a los campos de concentración siberianos. Viajes a caballo, trekkings, paisajes inolvidables, una gente hospitalaria, y una cultura única son los motivos para que el viaje a Mongolia sea toda una experiencia. ![]() (Click para aumentar) |